El otro día fui a una revisión de un examen. Pase cuatro horas en el autobús para ir, y cuatro más para volver, solo para asistir a la maldita revisión.
No hubiese ido si no llega a ser porque tenía un 4,9.
Estaba nerviosa, y deseaba que me subiese un poco la nota, una mísera décima que me permitiese llegar a un miserable cinco.
Sólo estaba yo y otro chico, así que entramos los dos a la vez. El profesor nos dio los exámenes y yo comprobé que mi compañero estaba aprobado, bueno, mejor dicho, más que aprobado, tenía un bien.
Para mi sorpresa, le pidió al profesor que le suspendiese. Esa nota no era suficiente para él, así con todo el morro. Porque él lo vale, no te digo.
El profesor le dijo que no podía suspenderle un examen que había aprobado y el chico se fue bastante decepcionado.
Después de aquello, me sentí sucia. Él que quería que lo suspendiesen, y yo haciendo doscientos kilómetros para que me aprobasen con un asqueroso cinco. Desgraciadamente me fui cómo había llegado: suspensa y con unas ganas arrebatadoras de arrancar cabezas.
Hay que ver lo que hay que aguantar.
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Pues xica las cosas a veces son de esta manera..unos tanto y otros tan poco..
ResponderEliminarMe ha pasao algo un tantito parecido pero al revés. A la hora de entregar notas en uno de mis parciales –a fines de semestres- yo saque 9, pero lo mio era un 10. Me lo había ganado pero al profesor se le dio la locura de ponerme una nota al azar. Y el asunto hay era que tenia coraje por eso, sino hasta que me di cuenta que poco menos de medio curso se habían quedado para recuperación… y yo, contrariada porq me robaron un punto. Y lo peor no fue cuando el estúpido ese –el profesor- me dijo “y que? Con un 9 no pasa el semestre?!” sino cuando el ver a un par de chicas con rostros de “saque mal… no puede ser, se acaba el mundo” así que decidí no darle bola al asunto…
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