Volví de la nieve. No me pasó nada aunque mis sueños me avisaban de un peligro, no obstante no me libré del todo.
Puedo presumir que solo me di tres mamporros a pesar de no ser que digamos una experta en el deporte del esquí.
Ya había esquiado más veces, pero nunca he tenido monitor ni nadie que me enseñase; solo yo, la nieve y unos esquís alquilados.
Como he dicho no soy buena esquiando, pero me apaño bastante bien, solo eso, me apaño. Me tiré por la pista verde, la azul… y ¿porqué no probar por la roja?.
Al principio empecé a bajar con velocidad lenta, haciendo curvas y parándome en algunos tramos. Luego aproximadamente hacia la mitad de la pista empecé a coger velocidad, bueno, un poco de velocidad no estaba nada mal…Poco a poco empecé a ir más y más deprisa, ya veía el final de la pista y debía empezar a frenar. Pero no podía, había cogido demasiada velocidad y mis intentos por hacer la “cuña” para frenar no daban resultado. Al contrario que ir frenando, parecía que aún iba más deprisa. Veía la valla de color naranja del final de la pista, cada vez estaba más cerca y yo cada vez iba más deprisa.
Creo que lo primero que perdí por el camino fueron los palos que tenía en la mano, luego solo recuerdo haberme estampado con la valla naranja, haber rodado por la nieve unos 100 metros a gran velocidad y pensar:- Por favor no quiero romperme una pierna, una pierna no, una pierna no….
Creo que en esos momentos me di cuenta de lo que más aprecio del cuerpo humano son las piernas. ¿Y que pasa con la cabeza?!!
Cuando me di cuenta ya había parado de rodar hacia el final de la montaña, me encontraba acostada boca abajo, con la cara estacada en la nieve, con algo enrollado en el cuerpo y algo encima de la cabeza.
Rápidamente dos buenas personas vinieron a auxiliarme, pero yo me levanté como si no hubiese ocurrido nada y los extraños me ayudaron a desenrollarme la valla del cuerpo y la volvieron a colocar en su sitio.
No recordaba en que momento había perdido los esquís, pero los visualicé unos 100 metros hacia arriba de la pista.
Ahora me río al imaginarme rodando y rodando pista abajo.
El cuerpo humano alucina: una caída para matarse y salir solo con un rasguño en el brazo. Flipante.
Aquí os dejo un video, no soy yo eh?? jaja
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario