sábado, 28 de marzo de 2009

Si eres ascoso...

….mejor no leas esto.
El otro día estaba cenando un trozo de pescado, una rodaja de esas que venden congeladas. Entonces vi algo extraño. Eran como unos brotes de soja que había incrustados en la carne del pescado y que, al pasar el tenedor pude aislar.
Mis padres dijeron que no hurgase en la comida y que me comiese el pescado; pero era demasiado tarde, yo ya había identificado a los anisakis. Por supuesto los gusanos no estaban vivos ya que no resisten la congelación, pero a mi me da el mismo asco que si estuviesen vivos. Yo soy de esas personas que no les importa hablar de vómitos, diarreas, parásitos u otras cosas asquerosas cuando se está comiendo; pero otra cosa muy diferente es verte el gusano en el plato, eso sí que me da asco.
En realidad aunque sabes que existen los parásitos en la carne, nunca esperas encontrarte ninguno, siempre piensas que seguro que en tu país esas cosas las controlan más. Pero en realidad no es así. Ahora que tengo una asignatura sobre enfermedades parasitarias sé que prácticamente en todos los alimentos cárnicos hay parásitos. Cuando fui al matadero vi pulmones llenos de larvas, hígados llenos de dicrocelium y fasciolas (como babosas blancas que se comen el hígado), cisticercos y tenias por todos los sitios, intestinos que se mueven solos por la cantidad de gusanos que tienen en su interior, abscesos con pus en los hígados y en ganglios…. Por suerte nunca me han gustado los órganos para comer.
Después de ver todo eso, pensaba que el pescado sería más seguro que la carne, sin parásitos pululando entre el tejido. Pero no es así.
Incluso si te haces vegetariano, sabes que las ensaladas están llenas de Giardia, otro parásito.
Al final es mejor no saber qué parásitos te puedes encontrar y hacer como que no los ves, porque sino no comeríamos nada. Pero bueno… si has leído hasta aquí, ya es demasiado tarde. ¿O no?

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